PENSARNOS LA ESCUELA DESDE EL CONFINAMIENTO

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La situación de aislamiento producto de la pandemia, en términos de enseñanza para la educación escolarizada es compleja y, obviamente, ni padres, estudiantes y docente no estábamos preparados para esta situación. Sin embargo, los estudiantes deben tener algunas orientaciones desde las instituciones educativas, y ¿quién más para darlas?; pues los maestros. Somos nosotros los que sabemos y nos preparamos para afianzar y anclar aprendizajes. Ahora bien, sería muy aventurado dejarlo todo sujeto a lo que las páginas web nos digan que hacer; pues tarde que temprano se correría el riesgo de someter el proceso a la automatización y a la generación de individuos en serie. Entonces, se podría optar por dos opciones: dejar todo al garete de las circunstancias o, concitar a la movilidad de voluntades para aprovechar la situación y generar ambientes donde se pueda construir un nuevo ethos social, no solo de interacción entre padres y docentes, entre docentes, entre estudiantes y docentes. Debo manifestar mis limitaciones para decir que se debe hacer; no obstante, hago una propuesta para que nos aventuramos a elucubrar o plantear algunas alternativas que a mi juicio podrían nutrir este debate. Sugiero que sean orientaciones y no dogmas, por consiguiente, no pueden convertirse en la caja de Pandora ante la situación: 1. Para la construcción de guías: se tenga en cuenta mucho lo que tiene que ver con lo interactivo (existe material de libre uso para modelar diferentes situaciones), con los juegos de roles, potenciar procesos de pensamiento (analógico, proporcional, analítico, hipotético-deductivo, inferencial, etcétera). 2. Plantear situaciones problémicas _aprovechando el contexto del estudiante_ que no tengan soluciones inmediatas en textos, libros e incluso en internet (Por ejemplo, ¿Por qué en el ocaso, en el cielo se forman nubarrones amarillentos y no rojos, verdes o violetas?, ¿Cómo explicar que la condición humana en confinamiento puede generar procesos cognitivos creativos?, ¿De qué manera podríamos calcular el consumo y gasto de calorías de nuestro cuerpo, en la situación propia en qué hemos acordado el confinamiento en casa?, ¿Qué cantidad de emisiones se han dejado de producir en la ciudad, pueblo o país, desde que se prohibió el transporte masivo de vehículos?, entre tantas). 3. Que se privilegie el hacer y no el transcribir sobre un tema determinado por el Docente o por la familia: bien sea un cuento, una narración, una novela, una poesía, historietas usando diferentes técnicas. 4. Juegos de motricidad: que impliquen desarrollo de destrezas, de atención, de concentración. 5. Juegos de mesa: ajedrez, parqués, scrable, loterías, dominó, naipes. Todo ello, con la intención de buscar patrones. Cabe aclarar que esta, es una situación de contingencia, como lo señalé al inicio; es decir, no estaba dentro de la planeación de las instituciones educativas. No obstante, debemos ser recursivos, pues no todos los padres de familia son profesionales. Además, la salud mental y física de los confinados no es análoga para todos. Convoco a pensar, actuar y escribir como un colectivo, donde se privilegie el aprendizaje colaborativo.

Cordialmente,

 

Juan B. Cortés Oviedo