LOS AMBIENTES DE COOPERACIÓN: CONSTRUCCIÓN DE REGLAS DE JUEGO MEDIADAS POR LA CONFIANZA .

Hay que descubrir el error, y no la verdad.

C. SUARES

 

W Juan B. Cortés Oviedo, Rector Colegio Tom Adams. Documento de reflexión para la semana de desarrollo institucional 2019.

Cuando emprendida una labor, y nos hemos comprometido en hacerla con sentido; es decir, con la intención de que sea de la mejor manera posible, en ocasiones las cosas no salen como las teníamos previstas. Concebir que las cosas salgan como uno las tiene planeadas no es nada fácil, entra en juego muchas variables que no son posibles controlarlas por la misma naturaleza compleja de la tarea. No es lo mismo hacer que dos bolas de billar se alineen para que una eclipse la otra con el ánimo de ocultarla, que hacer que todos los estudiantes de un curso respondan de la misma manera a los propósitos que el docente se ha formulado en el periodo o en el año; en este último caso, operan muchos factores que usualmente no tenemos en cuenta y que en los sistemas dinámicos[1] es imposible controlar; este es el caso del que intentaré dar algunas ideas en aras de buscar alternativas que permitan conjugar diferentes miradas y subjetividades.

Podríamos quedarnos en decir por ejemplo, que los resultados de aprendizaje de los estudiantes es responsabilidad exclusiva del niño, niña o el joven; ya sea porque está mal preparado, tiene pocas bases, no cuenta con los medios suficientes, no asiste puntualmente a clase (capa clase, como suele decirse), tienes malas compañías, en el hogar no lo acompañan, no tiene hábitos de estudio, no se encuentra lo suficientemente motivado, tiene innumerables problemas, no domina la técnica de estudio, carece de medios para estudiar, se pone nervioso cuando enfrenta un examen, es demasiado pesimista (o en su defecto optimista) de sus capacidades, no le interesa  construir un proyecto de vida digno para él y los suyos, entre otras razones. O, por el contrario, atribuirles a los docentes el fracaso escolar; entonces, la tarea de la comunidad educativa (estudiante, profesor, directivos y padres de familia) consiste en identificar el tipo de dificultad que opera como desencadenante; por ello, es imprescindible buscar la manera de enfrentar el conflicto; es decir, aprovechar la situación para que de manera conjunta encontremos derroteros con los cuales nos podamos comprometer y por consiguiente transformar.

Es de esta manera que la evaluación del proceso seguido cobra sentido, pues no vasta con que los docentes hagamos esfuerzos enormes para que los estudiantes tengan resultados meritorios; sino que, además cada miembro de la comunidad focalice sus esfuerzos en la construcción de ambiente escolar arbitrado por la confianza, el cual en buena medida está mediada por la autorregulación, la interacción social, la comunicación, y la innovación permanente.

La autorregulación, hace alusión a que los estudiantes tengan control autónomo de sus aprendizajes; esto es, cada educando debe ser consciente de sus logros, posibilidades y limitaciones (metacognición), pues es uno mismo quien pude dar cuenta de lo que su conciencia le dice; de esta manera cada persona es capaz de potenciar el pensamiento. Lo que el estudiante aprende y realiza en las diferentes actividades de aprendizaje, debe estar mediado por la acción voluntaria del mismo educando, esto quiere decir que solo es posible comprender algo cuando hago propio mis deberes y derechos, cuando hay disponibilidad de la conciencia para aprender. Para ello, la pasión debe convertirse en la artesana del conocimiento, pues cuando anhelamos con ferviente deseo crecer como personas, no es suficiente la razón, se hace necesario anteponer nuestra buenas intenciones y emociones, sin ella es imposible enriquecer la vida.

Ahora bien, esta regulación voluntaria, controlada y programada, está sujeta a la medicación de otras variables que de manera conjunta operan desde el estudiante y desde el entorno; en ese sentido John H. Flavell (uno de los pioneros en tratar estos temas) manifiesta que la “Metacognición significa el conocimiento de uno mismo concerniente a los propios procesos y productos cognitivos o a todo lo relacionado con ellos”. Por ello, para hacer uso correcto de los procesos mentales de los estudiantes, es importante potenciar las habilidades de pensamiento, las cuales son útiles para mejorar los procesos de aprendizaje. De ahí que, el reto del docente consiste en enseñar a analizar las estrategias de aprendizaje que tienen los estudiantes; es decir, explorar las diferentes modalidades metacognitivas (meta- memoria, meta-atención, meta-comprensión) con el objetivo de optimizar el pensamiento, la resolución de problemas y, en últimas el aprendizaje. No sobra decir, que es importante enseñar en las aulas las diferentes estrategias y herramientas para realizar el aprendizaje significativo. 

 

La interacción social, como un ámbito que posibilita fortalecer la comunicación fluida entre los miembros de la comunidad educativa, permite afianzar los vínculos de concordia y aumenta el compromiso para alcanzar las metas propuestas; por ello, los acuerdos a los que se lleguen deben ser asumidos con seriedad, no es suficiente firmar una matrícula, llegar temprano a la institución, cumplir con lo establecido para hacer que de veras se cumplan los pactos. En consecuencia, es recomendable el diálogo permanente para revisar en donde estamos fallando o cómo hay que mejorar y reorientar la acción, privilegiando el discurso argumentado y el respeto de las personas, reconociendo al otro como legítimo otro, planteando con inteligencia las posibles causas de los resultados en los aprendizajes y mostrando interés por hacer de la institución educativa un templo del gozo y aprendizaje; pues en este sitio, por causas propias o ajenas a nuestra voluntad, es donde compartimos buena parte de nuestras vidas; entonces, no sobra decir que es aquí en donde dejaremos nuestra impronta en las vidas tanto de estudiantes, padres, madres como en profesores y directivos.

 

Cuando planteamos la comunicación (procede del latín communicare que significa “hacer a otro partícipe de lo que uno tiene”) desde los diferentes tipos y habilidades implicados en ella, estamos haciendo alusión a la ética de la comunicación como una idea fuerte que permite generar en los ambientes de aprendizaje una práctica política que posibilite al individuo emanciparse y construir autonomía; en ese sentido, habría que retomar algunas de las ideas desarrolladas por Jürgen Habermas en su obra titulada “Teoría de la Acción Comunicativa”, donde sugiere que las relaciones que se establecen en una comunidad, la cultura ejerce influencia sobre la acción, sobre cómo se establecen pautas en las interacciones de los sujetos  y, finalmente la manera como se estructura el modo de ser de los individuos. En ese sentido, la cultura se convierte en un subsistema que permite la realización de la vida social de las personas; también, Habermas hace referencia a los supuestos sobre la filosofía del lenguaje, en torno al análisis que sobre las consecuencias y posibilidades que se desprenden en el intercambio de códigos simbólicos la realización del mundo de la vida de las personas.

Ahora bien, Habermas sugiere la necesidad de alcanzar una pragmática universal, es decir, un conocimiento (o “ciencia”) sobre la lingüística capaz de integrar las estructuras (o subsistemas) universales y validados como ciencia del lenguaje, basada en estructuras universalizadas y válidas en cualquier contexto comunicativo. En esta nueva ciencia, para el autor descansan las condiciones que posibilitan la razón comunicativa. Sin embargo, estas condiciones están determinadas por las modalidades de acción que realizan los individuos. Por ello, el autor acude a la revisión histórica de la sociología desde Durkheim y formula una tipologización de la acción social[2]:

  • La acción estratégica o teleológica: Es aquella asociada a una finalidad consiente.
  • La acción regulada por normas: Es aquella asociada a valores compartidos y legitimados por los sujetos en la vida social.
  • La acción dramatúrgica: Asociada a la manifestación plena de la subjetividad individual.
  • La acción comunicativa: Es la interacción entre dos sujetos capaces de comunicarse lingüísticamente y de efectuar acciones para establecer una relación interpersonal.

La innovación permanente, entendida como la capacidad de extrañamiento; es decir, volver extraño lo conocido y conocido lo extraño. En ese sentido, las interacciones que se tejen en la escuela deben enfrentar de manera crítica el automatismo; la rutina no nos puede volver sordos, ciegos y ajenos a lo que sucede a nuestro alrededor. Por ejemplo, dado que hay diferencias de aprendizajes en los estudiantes, no podemos perpetuar la creación de seres en serie, deseamos afectar y crear una atmósfera democrática en donde prime el derecho a soñar, transformando nuestras prácticas pedagógicas y preparando el escenario particular para luchar contra las diversas formas de opresión en el conjunto de la sociedad, afianzando la declaración de nuestra institución educativa representada en la esperanza de hacer de este país un pueblo con equidad social. Por eso se hace oportuno mencionar, que las prácticas pedagógicas no pueden ser rutinarias, en ellas deben confluir la creatividad del docente y el estudiante, pues en la medida de las posibilidades, se trata de modificar, alterar o reestructurar el orden establecido para generar un nuevo orden, pero que sea liberador. Así podremos hacer uso de la participación democrática y hacer de este paso por el planeta un viaje menos tedioso.  

Una vez hecha esta breve exposición de estos cuatro elementos en la construcción de la confianza, es hora de dar rienda suelta a este imaginario para dar cuenta de las siguientes reflexiones:

  • ¿Cómo podemos los y las docentes aceptar la idea de que nuestra concepción acerca de lo importante y lo fundamental, no es la única, e incluso la mejor?.
  • ¿Cuáles serían los principios rectores, que orientarían las relaciones institucionales mediadas por la confianza?
  • ¿Cómo explicar que algunos estudiantes -y, personas en general- puedan expresarse de manera correcta, sin tener las bases conceptuales del análisis gramatical formal?
  • ¿De qué manera podemos aventurarnos en la incertidumbre y complejidad del conocimiento, sin tener que ahorrar caminos recurriendo a las artimañas de lo considerado como acertado?
  • ¿Qué tipos de estrategias podrían privilegiarse en el aula de clase para desbordar el texto narrativo y alcanzar el texto argumentativo?
  • ¿Cómo desarrollar en los estudiantes procesos de pensamiento a partir del fortalecimiento de las matrices disciplinares (núcleos conceptuales), abandonando el enciclopedismo recurrente de los contenidos de los planes de estudio?
  • ¿De qué manera podemos afianzar reglas de comportamiento en los educandos, sin renunciar al debate ético y filosófico de nuestras acciones?
  • ¿Cómo es posible organizar los aprendizajes de los y las estudiantes en donde más que fortalecer las taxonomías, las nomenclaturas y el nominalismo se enfatice en resolver situaciones analíticas?
  •  ¿Qué debería tener nuestro contrato social Tomadamista, mediado más por la confianza y menos por la sospecha?
  • ¿Cómo evidenciar los valores que impregnan nuestra práctica docente?
  • ¿A qué procesos de pensamientos apuntamos en cada nivel donde vamos a orientar los educandos este 2019?.
  •  ¿cuáles serían los criterios de calidad que vamos a construir y a evaluar?, y ¿qué supuestos pedagógicos la orientan?.

 

 

OBSERVACIÓN:

Por favor, sistematizar las respuestas a estos interrogantes, como insumo para la planeación en cada una de las áreas, grados y proyectos de nuestra institución.

 

[1] Ludwig Von Bertalanffy para el año 1945 es el primero en exponer la idea de la teoría general de sistemas en torno a la cibernética y computadores, la cual ha permitido interpretar las complejas interacciones sociales y, en este caso el mundo de la escuela. De ahí, que podamos expresar de manera superficial que un sistema dinámico es aquel que evoluciona con el tiempo expresando relaciones que se entretejen haciendo que se produzcan y se expliquen determinados comportamientos.

[2] Tomado de http://www.razonypalabra.org.mx/N/N75/ultimas/38_Garrido_M75.pdf (leído el 10 de septiembre de 2018)